Aquí se editó por primera vez “Cien años de soledad” en 1967. Hizo una única visita al país, ese mismo año.

Gabo, con un ejemplar de su obra cumbre, editada en esta ciudad, sobre su cabeza. 

La consagración del escritor colombiano Gabriel García Márquez, fallecido ayer a los 87 años en México, tuvo su punto de partida en Buenos Aires, ya que en esta ciudad se editó por primera vez, en 1967, su novela cumbre Cien años de soledad.

Más allá de la vasta obra que dejó, fue sin dudas la historia y vida de la familia de Aureliano Buendía la que se convirtió en una de las más destacadas de la literatura latinoamericana, y la que le dio a Gabo el reconocimiento en todo el mundo, a tal punto de que varios años después de publicada, en 1982, fue distinguido con el Premio Nobel de Literatura.

Cien años de soledad, que para este célebre autor durante años se llamó “La casa”, la publicó por primera vez la editorial Sudamericana en 1967 con una tirada inicial de ocho mil ejemplares, que se agotaron en dos semanas.

En marzo de ese año, el editor argentino Francisco Porrúa recibió en su casa las 1.300 carillas del manuscrito de la novela, acompañado por una hoja en la que Gabo le decía: “Si a ti no te gusta, rómpelo. Olvidaré esta novela”.

No la rompió. “Sentí que ese libro tal como estaba escrito era la obra literaria que mucha gente estimaría durante muchos años”, dijo hace un tiempo Porrúa. Y empezó a trabajar de inmediato para que saliera a la luz.

Esa novela atraía como un imán por la rica descripción de Macondo, aquel mítico pueblo tan parecido a su Aracataca natal de Colombia y por esa historia familiar de los Buendía, en la que la desmesura y lo insólito se entremezclan. Y el escritor graficó que la imagen que sirvió como punta de lanza para inspirarse a escribirla fue la de “un viejo que lleva a un niño a conocer el hielo exhibido como curiosidad de circo”, según contó en una entrevista.

Es inevitable no sumergirse en esa historia por el tono del relato, algo en lo que influyó su abuela Tranquilina cuando Gabo era pequeño: “Contaba las cosas más atroces sin conmoverse, como si fuera una cosa que acabara de ver. Descubrí que esa manera imperturbable y esa riqueza de imágenes era lo que más contribuía a la verosimilitud de sus historias”.

Al editor, que había leído previamente La hojarasca, Los funerales de la mamá grande y El coronel no tiene quien le escriba, ya le parecía por entonces que estaba ante “un escritor extraordinario”. Quiso reeditar esas obras en estas latitudes, “donde era un desconocido”, dijo. Pero Gabo le respondió que ya las había publicado otra editorial y que no podía cedésrselas en ese momento.

En cambio, le contó que estaba terminando una novela que podía interesarle, y que había sido rechazada por otras editoriales. Por entonces escribía en México, donde apenas subsistía, ya que no tenía dinero para enviar el escrito al editor y como pudo junto algunos pesos para mandarla.

Le bastó leer las primeras cien páginas de aquella magnífica obra para comprobar que lo que pensaba sobre García Márquez era cierto. Y programó la primera –y única- visita del escritor a Buenos Aires.

Gabo llegó al país la madrugada del sábado 19 de agosto de 1967 junto con su mujer Mercedes Barcha, invitados por la editorial. Por entonces la novela de 352 páginas costaba 650 pesos y ya estaba en las librerías porteñas.

Las revistas especializadas elogiaron aquella primera edición. Y la revista Primera Plana, que tenía como jefe de redacción al escritor Tomás Eloy Martínez, bautizó a la obra como “La gran novela de América”.

“Después de publicado (Cien años de soledad) nada fue igual que antes” dijo en más de una oportunidad el escritor. Desde entonces se tradujo a más de 35 idiomas y se han vendido cerca de 40 millones de ejemplares en el mundo en más de cien ediciones.

Pero, a pesar de que fue la ciudad que lo consagró, Gabo nunca más regresó a Buenos Aires. Algunos dicen que fue por una superstición manifiesta que tenía, ya que decía que no se podía volver al lugar en donde había nacido su éxito, porque también allí podía nacer su fracaso. Solo él lo supo. Aquí se hizo tinta su novela más emblemática. Pero dejó en todo el mundo una obra que va a perdurar por siempre.


La muerte del padre del “realismo mágico” y nobel colombiano de Literatura Gabriel García Márquez, ayer en Ciudad de México a los 87 años, conmocionó no sólo al mundo de las letras, sino al planeta entero. La noticia, a poco de conocerse, se hizo eco fuertemente en las redes sociales y reproducida con pesar por los diarios más importantes del globo. Además de enumerar su valiosísima obra y sus días como periodista, destacaron su visión del mundo y distintas facetas de sus años vividos. Panorama Ciudad comparte esta nota publicada en la web de la BBC en español, firmada por su corresponsal en México, Juan Carlos Pérez Salazar, en la que hace un completo recorrido por la vida de uno de los más populares autores latinoamericanos.

Gabriel García Márquez: adiós al hombre que sólo quería ser amado por sus amigos 

BBC Mundo, Ciudad de México
17/4/2014


En su larga y prolija vida, el escritor colombiano Gabriel García Márquez -quien falleció este jueves 17 de abril en Ciudad de México- consiguió lo que siempre había deseado.

No eran los honores, ni el premio Nobel de Literatura. Ni siquiera escribir una de las más grandes novelas de todos los tiempos.

Su ambición al escribir era, según lo dijo en varias ocasiones, que sus amigos lo quisieran más. Y vaya si lo hicieron.

Infancia corta y feliz

Gabriel García Márquez nació en Aracataca, el 6 de marzo de 1927, aunque le gustaba decir que había nacido en 1928, para que coincidiera con la Masacre de las Bananeras, un evento que marcó a su generación en Colombia y que recrea en “Cien años de soledad”.

Su infancia transcurrió al cuidado de sus abuelos maternos, el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía -veterano de la guerra de los Mil Días en Colombia- y Tranquilina Iguarán.

El escritor siempre diría que la semilla de su estilo y de su imaginación desaforada está allí, en esa casona que los relatos de su abuela poblaba de fantasmas y presencias. Relatos que Tranquilina Iguarán contaba con cara de palo, como si fueran lo más normal del mundo.

Esa manera de contar, diría García Márquez muchos años después, es la misma que usaría en libros como “Cien Años de Soledad”.

El coronel Nicolás Ricardo falleció cuando “Gabito” -como le decían sus amigos- tenía ocho años. El niño fue enviado a vivir con sus padres, que eran prácticamente unos desconocidos para él, en el municipio de Sucre, al lado de sus demás hermanos.

Finalizaba su infancia corta y feliz. “Después, todo me resultó bastante plano: crecer, estudiar, viajar... Nada de eso me llamó la atención. Desde entonces no me ha pasado nada interesante”, recordó alguna vez.

En Zipaquirá

García Marquez contrajo matrimonio con Mercedes Barcha en marzo de 1958.

A los doce años de edad, García Márquez ganó una beca para estudiar en un internado de Zipaquirá, municipio situado cerca de Bogotá, la capital colombiana.

Muchos de sus allegados reconocerían después a Zipaquirá en las descripciones del lúgubre y remoto pueblo al cual Aureliano Segundo va a buscar a Fernanda del Carpio en “Cien Años de Soledad”.

Los años de internado también serían claves para forjar al escritor. Allí, en las solitarias tardes de sábado y domingo, el joven devoraría las obras de Julio Verne, Emilio Salgari y Alejandro Dumas.

En 1947 empezó a estudiar derecho en la Universidad Nacional de Bogotá, pero nunca finalizaría dicha carrera. Ese mismo año publicó, en el periódico El Espectador, su primer cuento, “La tercera resignación”.

En 1948 ingresó como reportero al recién fundado periódico El Universal de Cartagena, pero ello no detuvo la escritura de cuentos para El Espectador. En ese diario -que todavía circula- conoció a Clemente Manuel Zabala, jefe de redacción, a quien recuerda como una persona que empezó a afinar tempranamente su estilo.

En 1950 conoció en Barranquilla a un grupo de jóvenes intelectuales: Álvaro Cepeda Samudio, Alfonso Fuenmayor y Germán Vargas. Ellos, a su vez, le presentarían a Ramón Vinyes, llamado “el sabio catalán”. Todos ellos aparecerían en “clave” en los últimos capítulos de Cien Años de Soledad.

La influencia de estas personas sería portentosa, pues no sólo se convirtieron en sus mejores amigos -y le consiguieron trabajo en el periódico El Heraldo de Barranquilla-, sino que lo introdujeron a lo mejor de la literatura moderna. Autores como Faulkner, Hemingway, Joyce, Kafka y Virginia Woolf.

Para 1951, García Márquez ya había escrito su primera novela, La Hojarasca, aunque sólo la publicaría años más tarde.

El periodista famoso

En la época que ejerció como periodista, trabajó en diarios como El Espectador y El Heraldo de Barranquilla.

En 1954, convencido por otro amigo, Álvaro Mutis, García Márquez regresó a Bogotá a trabajar de tiempo completo en El Espectador, donde escribió extraordinarios reportajes que lo convirtieron en uno de los periodistas más famosos de Colombia.

Al año siguiente viajaría a Ginebra, como enviado de El Espectador a la Conferencia de los Cuatro Grandes. Iba a ser un viaje corto, pero duró cuatro años.

La dictadura de Gustavo Rojas Pinilla cerró el periódico y García Márquez, que se encontraba en París, decidió invertir el dinero del billete de regreso en finalizar en Europa la novela que estaba escribiendo, “El coronel no tiene quién le escriba”.

En Europa, García Márquez también escribiría “La mala hora” y varios de los cuentos que luego aparecerían en “Los funerales de la mamá grande”.

En uno de sus regresos a Colombia, en 1958, se casó con Mercedes Barcha -el “Cocodrilo Sagrado”, como la llama en su dedicatoria de “Los funerales de la mamá grande”- a quien, según relata en uno de sus libros, le propuso matrimonio ebrio, en una fiesta, cuando ella tenía trece años.

Su periplo como periodista llevó a Gabriel García Márquez a distintos lugares de América.

Uno de ellos fue La Habana, en 1960, en donde trabajó en la agencia de prensa creada por el gobierno cubano (Prensa Latina) tras la Revolución. Allí empezó su interés por la isla, el cual mantendría inalterable a través de los años, cimentado en una estrecha amistad con Fidel Castro.

También laboró en Caracas y Nueva York, casi siempre obedeciendo al ofrecimiento de trabajo de algún amigo.

Finalmente llegó a Ciudad de México -exactamente el día en que murió Ernest Hemingway, otro de sus maestros- en lo que sería un destino crucial en su carrera como escritor y donde se reencontró con su gran amigo Álvaro Mutis.

En la capital mexicana trabajó como guionista de cine, editor, publicista y periodista y fue en esta ciudad donde escribió la que para muchos es su obra cumbre: “Cien Años de Soledad”.

Impulso literario

La manera como García Márquez escribió su más famosa novela ya forma parte de la mitología literaria latinoamericana. Así la describió él mismo:

“Desde hacía tiempo me atormentaba la idea de una novela desmesurada, no sólo distinta de cuanto había escrito hasta entonces, sino de cuanto había leído. Era una especie de terror sin origen”.

“De pronto, a principios de 1965, iba con Mercedes y mis dos hijos para un fin de semana en Acapulco, cuando me sentí fulminado por un cataclismo del alma, tan intenso y arrasador, que apenas si logré eludir una vaca que se atravesó en la carretera. Rodrigo dio un grito de felicidad:

‘-¡Yo también cuando sea grande voy a matar vacas en la carretera!’”

“No tuve un minuto de sosiego en la playa. El martes, cuando regresamos a México, me senté a la máquina para escribir una frase inicial que no podía soportar dentro de mí: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’”.

“Desde entonces no me interrumpí un solo día en una especie de sueño demoledor, hasta la línea final en que a Macondo se lo llevó el carajo”.

“Cien Años de Soledad” cambió la vida de García Márquez. El estilo avasallador y luminoso con que estaba escrito el libro (estilo del que sólo había dado unas puntadas en el cuento "Los funerales de la mamá grande"), así como sus historias delirantes, deslumbraron a lectores en todo el mundo.

Y lo sigue haciendo. Se calcula que la novela ha vendido más de cincuenta millones de ejemplares en todo el mundo desde que fue publicada, en mayo de 1967.

El otoño

Boyante e instalado en Barcelona, García Márquez empezó escribir la novela en la que dejaría salir todo el caudal de su idioma: "El otoño del patriarca", el relato de un dictador latinoamericano.

La novela -según Gabo- del hombre en el que se habría convertido el coronel Aureliano Buendía si hubiera llegado al poder.

Pero antes publicó varios cuentos errantes y un relato largo bajo el título de “La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada”.

En 1982 le tocó la consagración máxima: el Premio Nobel de Literatura.

En este período también se presentó la mayor fractura política entre los integrantes del “Boom” de la literatura latinoamericana, quienes le cambiaron la faz a la narrativa del continente. Fue en 1971, con la detención y posterior auto inculpación pública en Cuba del poeta Heberto Padilla, en un hecho que recordó a muchos los juicios estalinistas de décadas atrás.

Mientras escritores como Mario Vargas Llosa -pública y furiosamente- y Carlos Fuentes -de manera más discreta- se distanciaron del régimen cubano, García Márquez lo continuó apoyando, al lado de Julio Cortázar.

“El otoño del patriarca”, publicada en 1975, confirmó el calibre literario del escritor colombiano.

Luego vino su período más activo políticamente. Anunció que no volvería a publicar ficción hasta que Augusto Pinochet no dejara el poder en Chile y se dedicó a recorrer el mundo escribiendo artículos periodísticos, los cuales fueron recopilados años después en el libro “Por la libre”.

Por fortuna para sus lectores, rompió esta promesa en 1981, cuando se publicó la corta, densa y magnífica “Crónica de una muerte anunciada”.

Al año siguiente le tocaría la consagración máxima, con el Premio Nobel de Literatura.

La etapa final

Luego del Nobel, García Márquez escribió cuatro novelas más: “El amor en los tiempos del cólera” -una obra especialmente admirada en el mundo anglosajón-, “El general en su laberinto” (sobre los últimos días de Simón Bolívar), "Del amor y otros demonios" y “Memorias de mis putas tristes” (2004), que se convertiría en su última obra de ficción.

También publicó el libro de relatos, “Doce cuentos peregrinos”; un gran reportaje, “Noticia de un secuestro”, y sus memorias: “Vivir para contarla” (2002).

En 1999 se le descubrió un cáncer linfático, por el que, aunque recibió tratamiento con éxito, redujo mucho sus apariciones públicas. Sin embargo, en esos esporádicos momentos, siempre fue recibido con cariño por el público.

Sin embargo, en los últimos años de su vida sus apariciones frente a esa público se hicieron más escasas. También se habló mucho sobre su pérdida de memoria, algo que confirmó uno de sus hermanos.

Sin embargo, cada 6 de marzo -día de su cumpleaños- salía a la puerta de su casa en el Distrito Federal a saludar a los periodistas que se apiñaban en el lugar y le cantaban “Las mañanitas”, tema con el que se celebran los onomásticos en México. Lo hizo hace poco más de un mes, en su cumpleaños 87.

Ahora, Gabriel García Márquez pertenece a la Historia.

Sin embargo, él mismo lo dijo, -y también lo dijeron sus amigos-: en el fondo de su alma nunca había dejado de ser el hijo del telegrafista de Aracataca.

Quienes tuvieron la oportunidad de tratarlo personalmente se dieron cuenta de que detrás de la fragorosa imagen del hombre público, amigo de estadistas y allegado al poder, se escondía un hombre tierno y casi tímido.

Por eso, pero sobre todo por sus libros, no sólo sus amigos lo quisieron. Millones de personas alrededor del mundo lo amaron.

Y muchos años después lo seguimos haciendo.

(*) Corresponsal de la BBC en México y Centroamérica

Ahora tiene 15 años y pesa 20 kilos. Un juzgado civil le dio la “guarda provisoria” en 2001 a la pareja que la tenía cautiva, adoradores de “San La Muerte”. La castigaban cuando quería comer las sobras de lo que le daban a los animales.

Estaba bajo guardia provisoria. Y en vez de darle amor y protección, la tuvieron nueve años encerrada a pan y agua junto a un perro y un mono en el garaje de la casa, en pleno Lugano, en plena Capital. Ese calvario diario que vivía la joven de 15 años terminó, ya que fue rescatada por la Justicia. Pero ese demencial trato al que la sometieron quienes tenían que cuidarla, una pareja de adoradores de “San La Muerte”, le dejó consecuencias no sólo psíquicas, sino un retraso madurativo por el nivel de desnutrición que presenta.

Cuando la vieron en el momento del rescate, la adolescente pesaba apenas 20 kilos y presentaba un retraso madurativo producto de inanición. Es que guante su cautiverio comía cada tanto y quienes tenían que cuidarla le daban levadura de cerveza, pan y agua. La trataban peor que a un animal, porque el perro y el mono con los que convivía en ese garaje estaban mejor alimentados, al menos se los vio en buen estado. Ahora la joven está internada, a raíz del precario estado de salud que tenía cuando la encontraron.

La adolescente declaró a través del sistema de Cámara Gesell que la pareja la castigaba y golpeaba con cinturones cada vez que ella, por el hambre extremo al que la sometían, comía las sobras de los animales. Y trascendió que solamente salió de ese garaje en dos ocasiones durante sus nueve años de cautiverio.

Los que tenían que cuidarla fueron detenidos bajo los cargos de “reducción a la esclavitud y la servidumbre, lesiones graves y privación ilegal de la libertad”. Fueron identificados como Daniel Gómez, de 45 años, y Adriana Barros, de 56, ambos argentinos, y detenidos frente a una vivienda de la calle Pola 2758, en el barrio de Villa Lugano.

La medida fue ordenada por el Juzgado Nacional en lo Criminal de Instrucción 42, e intervino la jueza María Gabriela Lanz, quien rechazó un pedido de excarcelación solicitado por la defensa de la pareja.

Esta pareja tuvo la “guarda provisoria” de la joven en 2001 por decisión de un juzgado civil, ya que su madre biológica es de origen muy humilde y no tenía recursos para darle alimentos. En 2005, la familia de sangre perdió contacto con quienes la cuidaban y nadie se interesó por el estado de la niña, que por entonces tenía apenas seis años.

La hermana de la joven, cuando cumplió 18 años, se abocó a su búsqueda y fue por ella que se pudo dar con el paradero de la adolescente esclavizada, ya que aportó datos para que la Justicia pudiera reunir los elementos necesarios y los investigadores ubicaran la vivienda en donde estaba cautiva.

En el allanamiento, los investigadores encontraron varios elementos que vinculaban a la pareja con “San La Muerte”, un ritual pagano rechazado por la Iglesia Católica.

Nota con despachos de agencias Noticias Argentinas y DyN

Además, el fallo ordena que los abonos de pago adelantado de 20, 30, 40 o 50 viajaes, que hasta ahora tenían vencimiento, no expiren.


Desde SBASE dijeron que la instrumentación de las medidas no será inmediata porque hay que aplicar los ajustes técnicos. (Foto: Clarín)

La Justicia le dio la derecha al Gobierno porteño con el precio del boleto del subte, que seguirá costando 4,50 pesos, pero fijó que la tarifa para el abono por 20 viajes sea de 85 pesos, es decir que cada viaje valdrá 4,25 pesos, y sin vencimiento a los 30 días de adquirido hasta tanto se elaboren otras medidas que garanticen la “equidad” en el costo del pasaje.

La jueza en lo Contencioso Administrativo Elena Liberatori aceptó la propuesta de la empresa Subterráneos de Buenos Aires (Sbase) de crear el abono de 20 viajes a 85 pesos, en el marco del expediente por la medida presentada por el legislador porteño del MST Alejandro Bodart, que buscó frenar el aumento del servicio que rige desde el 14 de marzo.

Si bien la tarifa de este medio de transporte se mantiene en 4,50 pesos, tal como fue el aumento dispuesto por la Ciudad, la magistrada dispuso que el abono de 20 viajes sea de 85 pesos, lo que da como resultado que el precio final quede a 4,25 por viaje.

Además, ordenó que los abonos mensuales que tienen “descuento por acumulación en cualquiera de sus modalidades -20, 30, 40 y 50 viajes- no tengan fecha de vencimiento, tanto los que a la fecha hayan sido comprados y no se hubieran activado, como los que se vendan a partir de la fecha de notificación” de la medida.

Es decir, que si bien Liberatori mantuvo la tarifa de 3,69 pesos para quienes hagan 50 viajes por mes; 3,94 pesos para 40 viajes; y 4,20 para 30 viajes, dispuso que los mismos no tengan vencimiento.

En tanto que para los usuarios que usen la tarjeta de cartón Subtepass, el precio será de 5 pesos, tal cual estaba fijado.

Desde SBASE señalaron en un comunicado que “la instrumentación” de las medidas dispuestas en el fallo “se producirán luego de los ajustes técnicos que sean necesarios en los sistemas” de la SUBE y Monedero. Léase: no se van a llevar a cabo en lo inmediato.

La jueza consideró en su fallo que existía “asimetría entre los usuarios, distorsionando el principio constitucional de equidad que no segmenta ni distingue entre categorías de usuarios”, ya que no se había discriminado “el usuario esporádico o poco frecuente”.

Asimismo, argumentó que quien “utiliza el servicio entre 1 y 20 viajes, no sólo no goza de ningún beneficio económico ni de alternativa para ello dentro del sistema sino que, por el contrario y visto en el universo de los usuarios, aparece penalizado teniendo que soportar -al no tener alternativa alguna con relación al pago- la tarifa plena de los 4,50 pesos y por ende el mayor impacto del aumento”.

La jueza justificó, con su fallo, que se busca cubrir “a todos los usuarios la alternativa efectiva de acceder a una tarifa más baja”.

“Con respecto a los usuarios de las tarjetas sin contacto se resuelve cautelarmente que en el cómputo mensual de los días necesarios para acceder a la tarifa más baja, según el cuadro tarifario, no se descuenten los días no laborables”, sostuvo la magistrada. Tampoco se descontarán los días “feriados y en los que no se hubiera prestado el servicio por cualquier motivo u otras razones de fuerza mayor” como “inundación, accidentes”, etcétera.

El edil capitalino Bodart indicó que el fallo de Liberatori “es un paso, aunque insuficiente. Por eso mañana (por hoy) lo voy a apelar”. Este último aumento del subte así, promete sumar otro capítulo en la Justicia.


Nota con despacho de agencia Noticias Argentinas

Una parte de la sede comunal, donde se realizan los trámites, se mudará al Recoleta Mall. Se podrá esperar recorriendo locales hasta el momento del turno, y quienes hagan los trámites tendrán beneficios especiales en comercios. Funcionará desde agosto.

El paseo de compras está ubicado en Vicente López 2050, entre Junín y Uriburu. (Foto: La Razón)

Además de ir de compras y ver una película en el cine, los vecinos del barrio de Recoleta podrán hacer trámites e incluso casarse en un shopping donde la comuna mudará parte de sus oficinas en agosto.

Diligencias como modificar el domicilio, renovar el DNI o el pasaporte, inscribir a un recién nacido, pagar una multa de tránsito y casarse se podrán hacer en el Recoleta Mall, paseo de compras que cuenta con 73 locales y diez salas de cine, tras un acuerdo entre el Gobierno porteño y VC1, la empresa dueña del shopping, que cede de forma gratuita y por cinco años un espacio de 847 metros cuadrados en el cuarto piso del complejo.

El beneficio para el centro comercial ubicado frente al cementerio de la Recoleta es que sumaría 1.500 personas que hacen trámites a diario en la actual sede comunal 2, en Uriburu 1022, a pocas cuadras, quienes podrán acceder al estacionamiento pago del complejo. Es decir, más posibles ventas.

El jefe de Gabinete capitalino, Horacio Rodríguez Larreta, señaló en declaraciones al diario La Nación que con la creación del nuevo espacio se busca mejorar la atención al público e incorporar nuevas tecnologías al servicio.

Por ejemplo, quien tenga un turno para un trámite podrá esperar recorriendo locales, ya que un mensaje de texto anunciará el momento en que tenga que acercarse al espacio de la comuna en el shopping para realizarlo.

Además, aquellos que hagan los trámites en las oficinas de la sede comunal en el cuarto piso del centro comercial tendrán beneficios en los locales, como descuentos en las listas de regalos para los recién casados o descuentos en los locales para niños para los que inscriban a los recién nacidos.

Es un proyecto de ley planteado por un diputado aliado al kirchnerismo y respaldado por la bancada oficialista. Argumentan que quienes adquieren la moneda extranjera están “en condiciones de afrontar el pago del precio pleno” de gas, luz y agua.


Un grupo de diputados nacionales del Frente para la Victoria presentó un proyecto de ley para cortar los subsidios a los servicios de luz, gas y agua a quienes compren más de mil dólares mensuales para ahorro, es decir aquellos que autoriza la AFIP, con el fin de que esas ayudas “se concentren en los sectores realmente más necesitados”.

La iniciativa fue planteada por el diputado socialista aliado al kirchnerismo Jorge Rivas y que cuenta con el respaldo de los legisladores nacionales del Frente para la Victoria Diana Conti, Juan Marcopolus, María Ester Salcedo, Alejandro Abraham, Horacio Avoscan, Jorge Barreto, Adriana Puigross, Mariela Ortiz y Ana María Perroni.

El proyecto propone que quienes adquieran más de mil dólares por mes para ahorro –aquella compra que se hace con la autorización de la AFIP- dejen de percibir el subsidio sobre los servicios de “energía eléctrica, gas natural, agua potable y desagües cloacales con el que se benefician, en el caso que no hayan renunciado a él, ni acrediten razones para que se los exceptúe de la medida”.

En el texto se señala que “aquellos usuarios con suficiente capacidad de ahorro como para destinar parte de sus ingresos a adquirir mensualmente al menos mil dólares estadounidenses, deben encontrarse en condiciones de afrontar el pago del precio pleno de servicios públicos de gas natural, energía eléctrica y agua potable”.

“Por lo tanto, en caso de que no hubieran renunciado ya a los subsidios, deberían dejar de beneficiarse de ellos desde el momento en que acceden a la compra de esa cantidad de moneda extranjera con fines de atesoramiento”, añade la iniciativa.

En el proyecto se argumenta que “esta medida contribuirá a que la política de subsidios que sostiene el Estado Nacional, se concentre en los sectores realmente más necesitados”. En ese sentido, resalta que “mediante esta política, el Estado se ha hecho cargo de ciertos componentes de la tarifa, reduciendo sustancialmente el monto final que abona el usuario”.

En un comunicado, su autor Rivas recuerda que “desde 2003, el Gobierno Nacional ha aplicado una política de subsidios a los servicios públicos, con el objeto de aliviar la situación de todos los usuarios, castigados por los efectos de la crisis, pero el contexto ha mejorado lo suficiente para muchos sectores, como para que se puedan corregir algunas inequidades provocadas por la urgencia con la que hubo que adoptar la medida, de modo que se pueda seguir beneficiando a los sectores más vulnerables, que aún requieren la ayuda del Estado”.

En concreto, el Estado cubre cerca del 80 por ciento de las tarifas de los servicios, lo que en 2013 implicó que se desembolsaran cerca de 25 mil millones de dólares, según cita la agencia española EFE.

Este proyecto, publica la agencia internacional, se enmarcaría de los planes del Gobierno Nacional para reducir los subsidios en proporción a sus ingresos, y que se pusieron en marcha recientemente con recortes en los beneficios, para poder ahorrar entre 625 y 1.250 millones de dólares anuales.


Nota con despachos de agencias Télam, Noticias Argentinas y EFE
El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, se quedó afuera del podio en el ranking que mide las menciones que tienen los políticos en las redes sociales. El top 3 lo conforman la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, seguida por el diputado nacional del opositor Frente Renovador, Sergio Massa, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.


Los datos surgen del estudio del Interbarómetro, que monitorea la conversación en Internet en torno a 18 actores de la política nacional. Es la segunda vez que el mandatario capitalino queda afuera del podio.

La anterior ocasión fue en agosto de 2013 cuando, durante las PASO, quedó en el cuarto lugar. En ambos casos, siempre fue superado por Sergio Massa, que actualmente creció a raíz de las menciones por la reforma del Código Penal, a la que el líder del Frente Renovador se opone.

El ranking que difunde todos los meses la Fundación CiGob, que trabaja en el desarrollo de herramientas de gestión, quedó así: durante marzo Cristina acaparó las conversaciones con el 24,06 por ciento, seguida por Massa, con el 14,43 por ciento, y Scioli, con el 12,76 por ciento.

Nota con despacho de agencia Noticias Argentinas

El fenómeno ocurrirá aproximadamente a las 2 de la madrugada. Si está despejado, se podrá ver sin dificultades. En el Planetario porteño se reunirán para observarlo.

Rojiza: así se verá la luna.

Aproximadamente a las 2 de la madrugada, se podrá observar la luna, que se teñirá de color rojizo por efecto de la refracción solar. El eclipse lunar se produce cuando el satélite natural de la Tierra atraviesa el cono de sombra del planeta, que se interpone entre el Sol y la Luna.

Por este fenómeno, el Planetario de la Ciudad, ubicado en Palermo, ofrecerá una reunión para observar la “Luna Roja” en el horario previsto.

Según los astrónomos, se trata del mayor acontecimiento que ofrecerá el cielo para esta parte del continente en 2014.

El eclipse de la madrugada del martes será el primero de la llamada “tétrada”, que consiste en cuatro acontecimientos similares con un intervalo de unos seis meses, en el curso de dos años.

Los siguientes escalones de la tétrada, un fenómeno no frecuente, pero tampoco inusual, se estima que serán el 8 de octubre de 2014 y el 8 de abril y el 28 de septiembre de 2015.

La última tétrada se dio entre 2003 y 2004, mientras que el último eclipse lunes fue el 10 de diciembre de 2011.

El eclipse lunar se divide en tres etapas: en la primera, la Luna tocará el límite exterior de la penumbra terrestre, en la segunda ingresa en la llamada umbra terrestre –la parte central de la sombra- en tanto que en la tercera, la superficie lunar queda completamente dentro de la umbra terrestre.

En la mitología maya, el eclipse total de Luna era indicativo de la ira de los dioses y eran los encargados de hacer que el prodigio cesara los sacerdotes, lo que ocurría minutos más tardes.

Y los falsos profetas aprovechaban cada “luna roja” en la edad media para timar a los incautos y relacionar el hecho con catástrofes que sólo ellos podían evitar, obvio, a cambio de dinero, aprovechando un pasaje bíblico, el de Joel 2:31, que dice: “El sol se tornará en tinieblas y la luna en sangre, antes de que venga el día grande y espantoso del Señor”.

Nota con despacho de agencia Noticias Argentinas

Se trata de Diego Farrell, ex director de Habilitaciones de la Ciudad al momento del derrumbe del entrepiso del local. Se postuló para ocupar una vacante en el fuero Contencioso Administrativo. Había sido sobreseído en la causa, pero la Cámara del Crimen revocó la medida hace un año. Su pliego se trataría en dos semanas, pero si pasan 60 días, automáticamente se convertirá en magistrado.

Si se trata su pliego y pasa favorablemente por las comisiones de Ética y Acuerdos y Justicia, se votará su designación en el recinto, donde necesita 31 votos. 

El ex director de Habilitaciones de la Ciudad, Diego Farrell, está cerca de convertirse en juez: es impulsado por el PRO, a pesar de estar imputado por la tragedia del boliche Beara, en Palermo, en la que murieron dos adolescentes en 2010. Su futuro está por definirse en la Legislatura porteña, donde se trataría su designación.

La Legislatura porteña definiría en poco tiempo la designación de Farrell como juez del fuero Contencioso Administrativo porteño, a pesar de que el ex funcionario está imputado en una causa penal que investiga hechos de corrupción, según publicó el diario Tiempo Argentino en su edición de ayer. Es que era el ex titular de la Dirección de Habilitaciones de la Agencia Gubernamental de Control porteña cuando se desplomó el entrepiso del boliche Beara, que causó la muerte de dos adolescentes en septiembre de 2010. Renunció dos meses después de la tragedia.

De acuerdo a la investigación posterior al hecho, el local tenía habilitación para realizar fiestas privadas, pero funcionaba como un boliche, lo que puso en evidencia hechos de corrupción en el área de Habilitaciones.

En un principio, el ex funcionario fue sobreseído en la causa por el desmoronamiento del entrepiso del local bailable, pero la Cámara del Crimen revocó la medida hace más de un año. Y, más allá de que el fiscal hizo cuatro pedidos para que declarara en la causa, la jueza nunca lo citó.

Desde entonces, y a pesar de los recursos interpuestos por la defensa, Farrell permanece imputado, pero no fue un impedimento para que en 2012 participara de un concurso para cubrir vacantes de magistrados para el fuero Contencioso Administrativo de la Ciudad, que lo ubicó en el puesto número quince.

El año pasado, la Legislatura capitalina cubrió 14 lugares, y junto a la designación de Inés Weinberg de Roca en el Tribunal Supremo de Justicia de la Ciudad y el consecuente ascenso de la magistrada Fabiana Schafrik en la Cámara en lo Contencioso Administrativo, dejó abierta la posibilidad de que Farrell se pueda convertir en juez de primera instancia.

Esta designación dependerá de lo que ocurra en las comisiones de Ética y Acuerdos y de Justicia de la Legislatura, que deberán evaluar la idoneidad de Farrell para asumir en ese cargo. Ambas comisiones son controladas por el macrismo. Se estima que su pliego se tratará en dos semanas. De pasar esos filtros, se votará en el recinto, donde necesitará 31 votos de los 60 legisladores porteños.

Un dato no menor: El expediente ingresó al Parlamento capitalino el pasado 1° de abril, y si esas comisiones no tratan la situación de Farrell durante los próximos dos meses, el ex funcionario se convertirá inevitablemente en juez porteño, ya que la Constitución de la Ciudad establece un plazo máximo de 60 días para la aprobación legislativa, de lo contrario su designación es automática ya que “se considera aprobada la propuesta”.

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Esta es la nota que publicó el diario Tiempo Argentino ayer, domingo 13 de abril de 2014:

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